5
5.- La depresión y la angustia, así como el suicidio, se habían elevado porque estábamos en una etapa anti-espiritual
Prueba de que éramos espíritu de la totalidad, y solo eso, era que la depresión, y sus derivados como la angustia, los ataques de pánico y el suicidio, eran a consecuencia de que, comparada la omnisciencia, la omnipresencia y la omnipotencia, comparadas, digo, con la ridícula vida cotidiana, el individuo quería ser ya, imediantamente espíritu, por lo que se ensimismaba perdiendo todas sus fuerzas a fin de no volver a esa vida cotidiana; esto era la depresión.
Pero tampoco servía la solución de olvidarnos que éramos espíritu o, dicho de otra forma, negarlo, porque así tampoco desaparecían los síntomas de la enfermedad y, además, seríamos siempre aquello que no éramos, amén de morir para siempre.
La solución radica en tener claro que éramos espíritu y asumir que, por ahora, no podíamos ejercer de tal.
Así fue la primera miniconferencia por Miguel en el Cortijo de los misterios. Yo, el narrador, doy fe.
[Fin del 5]
[SEGUIRÉ]
Comentarios
Publicar un comentario