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24 de Marzo de 2026
[CORREGIDO DOS, ya del y en el 2]
[Sigo con la obra cuyo título es LA MIRADA]
2.- No existían las cosas porque eran un vacío
Pero la mayoría de los interlocutores de Miguel, siendo como la gran mayoría de humanos, que no soportan no conocer el principio de algo, no compraban ese planteamiento de la energía que siempre fue, que no se creaba ni destruía sino que..., y ahí fue donde el filósofo Puente fue más puro que nunca. Su pensamiento era que si querían un origen, se debía partir de la palabra nada. Pero les decía que la nada ya era un concepto, necesario en la lógica, para casi todo, por ejemplo, que si algo era blanco, se necesitaba algo negro, y si frío, calor, y si día, noche, formando el concepto, en realidad, por los dos opuestos. Así, para hablar de el todo, era necesaria la nada. Entonces fue cuando dijo: yo me quedo con el todo, y esto no es incompatible con que ese todo esté hecho a base de energía, toda y una, la que se intelectualizó.
Siendo Miguel de procedencia valenciana, y aprovechando que se encontraban al lado de su Cortijo (del sudeste ibérico, almeriense, cerca del desierto), como digo, se encontraban ahora casi todos los parroquianos de la única aldea cercana al Cortijo, Aldea Menor, sacó y les mostró un ninot inmenso, tanto como la fachada más alta del Cortijo (donde arriba a la derecha, siempre estuvo y seguía estando el reloj de sol). El ninot era inspirado exacto, con la diferencia de proporciones, en el David de Miguel Ángel, por lo que decidió, aunque fuera de cartón piedra, indultar y no quemarlo. Pero su verdadera intención fue cuando les dijo que él, como les expresara en otras ocasiones, no podía sino percibir el concepto de David de Miguel Ángel, pero no que era material. Respondió asimismo, tal como afirmara otra vez, a las preguntas sobre el tacto.
En ese momento concluyó que el solo percibía conceptos, y no podía asegurar nada más, a salvo que podía pensar con ellos y, consecuencia de esto, que no podía percibir conceptos de una cosa como la cosa material, que no pensaba, por lo que asumió verbalmente que, solo existían percepciones de conceptos y espíritus como él (susceptibles de pensamiento) que eran los que le transmitían esos conceptos. Otra cosa, yo el narrador, sé que no se podía demostrar.
[Seguiré con 2, no terminado, de la obra LA
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